Bidasoa Irún
26
-
31
Frigoríficos Morrazo Cangas
Bidasoa Irún
Balonman Cangas
10 de mayo de 2008
30 ª Jornada

Bidasoa-Irun 26: Urtzi (6 paradas), Ventura (2), Duric (8, 3 de pen.), Agirrezabalaga (7), Arvidson, Pocholo (5), Munkacsi (1) -siete inicial- Yeray (3 paradas), Peciña, Gordo, Redondo y Aranburu (2).

Frigoríficos Morrazo Cangas 31: Santana (12 paradas), Navarro, Suso Soliño (11), Oslak (4), Eijo (1), Fontán (1), Rosales (7), -siete inicial- Kevin García (1 parada), Goitoiu (5), Pousada, Doder (1), Sánchez (1) y Moledo.

Árbitros: Bustamante y Pascualena, del colegio navarro. Excluyeron a los locales Arvidson (dos veces) y Peciña y a los visitantes Navarro (dos veces), Sánchez (dos veces) y Eijo.

Marcador cada cinco minutos: 2-5, 4-7, 7-8, 9-11, 12-12, 15-13; 15-16, 16-20, 17-23, 19-26, 23-28 y 26-31.

El Bidasoa-Irun no pudo despedirse de su afición con victoria y se pierde en la zona media-baja de la clasificación. La derrota ante un Cangas de Morrazo más entonado no tiene consecuencias dramáticas, pero empaña ligeramente la buena segunda vuelta del conjunto irundarra, que ayer quedaron a merced de un equipo con el que estaban empatados en la clasificación y parecía jugarse algo, aunque su temporada ha sido gris.

Los gallegos empezaron muy fuertes (1-5), aprvechando los errores ofensivos del equipo local. Ya antes del minuto cinco tuvo que pedir Aitor Etxaburu su tiempo muerto, que le sirvió para poner en orden a su peculiar primera línea, formada por Agirrezabalaga, Duric y Pocholo, por las ausencias de los laterales titulares. El zarauztarra fue el más destacado ayer, confirmando su buen fin de temporada.

Poco a poco, y con sólo esas tres firmas para los goles amarillos, se fue estrechando el marcador. El Bidasoa-Irun aprovechó una exclusión del Cangas para dar la vuelta al luminoso con un parcial de 3-0 (12-11) y llegaron después los goles a la contra de Munkacsi y Aranburu para lograr la máxima ventaja de todo el partido (15-12), poco antes del descanso.

Pero el segundo tiempo fue distinto. Empezó incluso peor que el primero (0-6) y el parcial fue creciendo hasta un humillante 3-13, con el que el Cangas casi sentenciaba el choque (18-26). Las claves de esa revolución estuvieron en la defensa adelantada de los gallegos y en que al Bidasoa le iba faltando el aire, pues ayer tenía pocos efectivos. Con el partido resuelto, el equipo local tuvo el coraje para maquillar el marcador, con lo que logró suavizar el agrio sabor de esos 20 minutos, en los que se escucharon algunos pitos.

No obstante, el público irundarra supo olvidar ese trance y dedicó una ovación al equipo que ayer formaron diez guipuzcoanos (nueve de la cantera), tres extranjeros y Pocholo.

 
Una información de diariovasco.com.
Fotografía de Michelena.
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