13 de mayo de 1995. El Club Balonmán Cangas asciende en León a la Liga Asobal. Quedaba cerrado el círculo de los éxitos. De aquel equipo solo sobrevive en el plantel actual Suso Soliño. Catorce años después el club afronta la conquista de un nuevo ascenso a la máxima categoría del balonmano. Será en Pamplona este fin de semana. Pere desde hace días por las calles de Cangas ya renació el espíritu de León.
El Cangas diseñó un equipo para luchar por el ascenso. Y ya está ahí, en la última batalla. Después de una temporada irregular y llena de sufrimiento, de desencuentros (Paponja, Stankovic) o de inoportunas lesiones (Oslak, Santana, Doder, Tomás), el gran rendimiento del conjunto en las últimas jornadas de la competición fue decisivo para meterse en la fase final de Pamplona.
Hubo muchas claves para explicar la mejoría: la conjura de los jugadores, las victorias ante los grandes, el rendimiento en “O Gatañal” durante la segunda vuelta, la firmeza defensiva, el esfuerzo de los jugadores lesionados, el juego colectivo... el pasaporte para el play-off de ascenso quedó certificado con tres triunfos consecutivos (Aldemar, Guadalajara y Huesca).
“Llegamos acostumbrados a disputar finales y eso va a ser muy importante. Fueron meses diciento que no podíamos fallar, y no fallamos”, dijo el entrenador, Curro Lucena.
Solo queda la última batalla. Lucena tiene preparados a sus guerreros, aunque la misión no va a ser nada fácil. El Cangas juega contra el Anaitasuna, el equipo organizador de la fase final. Durante la liga regular, ante el Anaitasuna el Cangas perdió en Pamplona (27-22) y venció en “O Gatañal” (27-22). El sábado volverá a jugar en territorio enemigo. El anaitasuna tiene la ventaja del factor cancha... pero el Cangas acudirá al combate con más de doscientos seguidores que viajan con la idea de revivir aquella gran fiesta de León. |